El consentido de Lil Supa

11/10/20267 min read

Ahora, El Perro en el Impala (EPEEI en adelante)... Hermano, ese disco es una joya. 34 minutos de rap champagne. El viaje va entre drumless, grimmey y boom bap. Featurings de kilo. Flows, melodías y skills que es mejor no intentar en casa. Y en los beats, la mano de mastaz como Doktor Rheal, Zen P, Jotabit, G Boombox, Rodesens y Macario Corleone.

El primer track es hermoso. Un groove escondido entre el piano y el vocal de un drumless que quién sabe de dónde sacó Macario. Mariano lo surfea en pleno estado de flow mientras relata parte del camino que lo ha llevado hasta donde está. Aplausos para la producción que, desde pequeños detalles, logra crear una atmósfera casi cinematográfica para EPEEI. Y no han pasado ni 3 minutos…

El disco es demasiado disfrutable. Cuenta con colaboraciones con Gegga, Rino, 3M5, Kashmir Jones, Zen P y Lil Supa; el flow y las skills que ya exhibía desde W.T.F., pero potenciadas por el knowledge y la experiencia que el camino evidentemente le ha dejado. Escuché a un Mariano más espiritual y sabio, un perro viejo del barrio con más autoridad para relatar su verdad y, en el buen sentido, más desapegado de lo material. Una diferencia importante que encontré con su primer trabajo fue la evidente creación del disco bajo un mismo concepto, que termina convirtiéndose en el universo completo del disco. Mi interpretación de ese concepto es cómo pasó de ser el perro que perseguía el carro que transportaba a los duros del pedazo a ser quien conduce el carro, idea que se plantea desde el track 1 y que se complementa a lo largo del álbum.

Volviendo al evento de Poolpari, el resto del cartel era nómina 100 % bogotana:

Los E$COBARE$, Zihita, Jas y GoodKids. No había mucho que pensar, allá estaría.

El evento coincidió con el primer día de Hip Hop al Parque. El sábado 24 de octubre, mientras el festival de Hip Hop más importante de Latinoamérica reunía a miles de personas en el Simón Bolívar, en Bogotá se seguía respirando rap. Un día antes habían pasado por La Fría Queen Omega y Mad Professor; ese mismo sábado también se desarrollaba Mic Pal Barrio, en Ciudad Jardín, donde Nishiyama Motel estuvo presente gracias a la invitación de LKXZ. Y seguro hubo muchos más eventos de Hip Hop ese fin de semana que no tengo radeados en este momento.

No sé ustedes, pero que en una ciudad haya tantas iniciativas en torno a la cultura ocurriendo en un mismo fin de semana, incluso el mismo día, es para sacar pecho. Bogotá respira Hip Hop y tiene bien ganado el título de ser una de las ciudades más raperas del mundo.

Cumplí la cita en el Simón. Llegué a Panggola cerca de las 11 p. m. No quería perderme ningún show, pero sabía que era probable que ya hubieran empezado. Sin embargo, una voz me decía: «Pues, mk, hoy fue Hip Hop al Parque, seguramente empiecen más tarde». Y efectivo. Cuando llegué, se acababa de subir Zihita. Amigo de la casa, Nishiyama player desde hace rato y un maestro de los buenos en los controles. La noche había iniciado en las mejores manos.

A lo lejos vi a un sujeto enmascarado con una balaclava y la icónica jacket del Dojo puesta. Al rato, alguien me dijo: «Por ahí anda el Drama Theme»... Esemcial, Racal TresVecesTres, DJ HYPE BOX, NICHESS ONE, RINO, Pezcatore y Karin B eran otros de los referentes que estaban presentes en la velada. De momento, parecía una gala con pesos pesados del underground latino. La noche estaba seria, compa.

Y lo que faltaba…

Primer showcase: JAS, con Esemcial en los platos. Desde que abrió el mic se sintió la convicción con la que rapea. Gran delivery, lírica muy sólida y esa presencia que no depende de estar gritando ni haciendo de más. Con Esemcial se complementaron muy bien; incluso se mandaron un par de temas juntos.

Les siguieron GoodKids. No alcancé a escuchar el show completo porque salí a comer algo. Volví como a mitad del show y la energía seguía alta. Manos arriba, bulla y chiflidos del público, y un parchecito fiel que les apoyaba y coreaba las rimas.

Me senté a echar chisme con un parcero cuando casi me froto los ojos para confirmar que estuviera viendo bien. A menos de 3 metros de distancia estaba Original Juan… Track pant anaranjado, gafas oscuras, gorra al reves y un KI que se siente a 100 metros a la redonda. Estaba solo y se dio cuenta de una de que yo lo había codificado…

Yo no soy mucho de molestar a los artistas que me gustan, pedirles fotos o cosas así. Pero la música de Original Juan tiene un lugar muy especial en mi vida y lo veo como a un sensei del rap. Yo no sabía qué hacer. Él me vio, se dio cuenta de que lo estaba viendo y se acercó con una sencillez digna de un tiguere de los de verdad. Mi cerebro apenas procesaba lo que estaba pasando. Le hice una venia jaja. «Maestro, altísimo respeto», le dije. Sonrió, me chocó el puño, se lo chocó también a mi parcero y siguió su camino.

Yo casi me orino.

«Un minuto de silencio por los raperos que no vinieron a este evento», pensé.

Faltaba el plato fuerte, había llegado el momento de LoKeSea Mariano. Se dio paso entre la gente con un desparpajo que se transmitía en su sonrisa. Arrancó con la parte de “BulletProof Verses”. La gente estaba loca. Continuó con temas de EPEEI y uno que otro de los caletos y viejos. Con HYPE BOX en las tornas, el perro hizo lo que quiso en ese escenario.

Subió a sus amigos, puso a NICHESS ONE a cantar el pedazo de Lil Supa en “El Salto” (cantó dos veces ese tema), cantó con RINO y abrió el mic para quien quisiera votarse. Se notaba que estaba bacilado, disfrutando el momento con la gente y con los suyos.

El clímax máximo, al menos para mí, fue cuando apareció Original Juan. Uno de los tipos más raperos del mundo subió a la tarima y bendijo el recinto con 2 minutos y 22 segundos de lyrical magia. La energía de ese tipo es otra cosa.

No recuerdo con qué tema cerró Mariano, pero todo el show estuvo de locos. Sonaba igual a como lo había escuchado en mis audífonos. El «clic tute-cli-cla, la libertad en una bala, ¡PA!»... ¡Qué delivery y qué derroche de skills soltó el dominicano! Lo disfruté bastante.

Y los encargados de poner broche de oro a una noche de locos fueron Los E$COBARE$, Nishiyama players since day 1.

Los bombazos volvieron a caer en Panggola con el grimmey rap más crudo de la ciudad. La energía de esa banda en vivo es descomunal. Después de todo lo que ya había pasado, ellos se encargaron de prender gasolina a la última descarga de rap que le quedaba a la noche.

Los de Usme se han ganado a pulso un lugar en tarimas y eventos cada vez más importantes. Y hay algo que siempre me llama la atención cuando los veo: entre el público aparecen caras nuevas, gente que ya se sabe las canciones, las corea y se deja contagiar por esa energía tan brutal que transmiten en vivo. Es una señal de que lo que vienen construyendo está llegando cada vez más lejos. Sin duda, merecen mucho más reconocimiento, y estoy seguro de que el tiempo se los dará. Quedo ansioso por ver el lanzamiento de su disco en diciembre. Esperen noticias sobre esto pronto.

Pero más allá de los shows, me quedo pensando en todo lo que tuvo que coincidir para que esa noche sucediera. Mariano llegando a Bogotá, Original Juan unos días antes cantando en El Tintal, la gente de PoolPari haciéndolo posible, una corte de raperos locales con propuestas frescas y auténticas y un público rapero reunidos en un mismo lugar durante el festival de Hip Hop más importante del continente.

A veces se habla de la escena bogotana como si fuera una sola, cuando está compuesta por un montón de iniciativas, parches, artistas, públicos y espacios que no tienen que moverse juntos para compartir el amor hacia la cultura y hacer su parte para hacerla cada vez más grande.

Yo fui al evento de Poolpari porque un parcero me habló de un rapero como “el consentido de Lil Supa”. Me fui con un nuevo favorito entre mis descubrimientos recientes, con el recuerdo de haber visto en persona a Original Juan y con la convicción cada vez mayor de que en Bogotá están pasando cositas que vale la pena salir a pillar.

“El consentido de Lil Supa”

Así se refirió Darlan aka Zihita a Lokesea Mariano cuando nos botó la primicia del toque que Poolpari estaba por anunciar con el rapero dominicano. Declaraciones importantes de un referente importante de la escena emergente rola.

En el Transmi de vuelta me dispuse a escuchar al susodicho. De primeras sale la portada de Teléfono Kosher... N Wise Allah ft. Lokesea Mariano - Bulletproof Verses… “Bulletproof Verses?” Traté de recordar mientras me daba cuenta de que no sabía cuándo fue la última vez que escuché ese disco. Ni idea… No tenía referenciado el tema. “Te fallé, RocMarci”, pensé. Le di play.

“Broooo, don’t do that!”

Sabio Beats haciendo Sabio’s shit: golpes pesados, cortes finos y sucios a la vez, que convergen delicioso con el fleiva maliantoso y relajado con el que el dominicano escupía más skills por verso de los que mi cabeza lograba captar en esa primera escucha consciente de Lo Ke Sea Mariano…

Piloteé mi TDAH y dejé las ganas de reproducir Teléfono Kosher para otra ocasión, para seguir indagando en el paisano de uno de mis favoritos de siempre, Original Juan. “¿No tendrán un feat juntos?”, pensé. Busqué y no. Volví a lo mío.

Como primero es la primaria, empecé por lo más antiguo, al menos lo primero que publicó en plataformas: “W.T.F.”

Reconozco que de primerazo no conecté con la versión, bajo mi criterio todavía ignorante de su universo, algo malandra de Mariano en ese primer disco. Pudo ser el hecho de que esperaba un disco de rap y resultó siendo uno de trap con un par de dembows. Además de contar con muchas referencias y slang local que ignoro. Sin embargo, los flows, el metriqueo, el buen uso del spanglish y los relatos crudos del barrio me avisaban que este era un tipo que sabía lo que hablaba y que el LP que grabó con pesos pesados de El Dojo no fue producto de la noche a la mañana.

El disco me lo sollé. Tuvo malandreo, asomos de espiritualidad, flows muy vacilados, fronteo, historias del barrio y amor sobre beats pegajosos que lo hacen mover a uno, para dar un cierre emotivo con “Corita”, el tema que dedica a su abuela.

Fin del comunicado